domingo, 27 de enero de 2008

Navegando

Los presocráticos creían que la tierra era plana y que el agua de todos los océanos del planeta se desparramaba por los extremos hacia el abismo. Pero todos los navegantes sabemos que el vivimos en un mundo esférico, y quizá por eso, al final, siempre acabas volviendo al punto de partida. Me siento tan absolutamente perdida que me digo a mi misma, dá igual, no te caerás por el borde del planeta, así que navega...Pero no hay viento, y aunque lo hubiera, no sé dónde voy.
Esto ya le pasaba a Odiseo. Ni los dioses, ni los monstruos marinos son capaces de apartarlo de su destino. El peligro está en esos momentos en los que el héroe pierde la memória, las ganas, la consciencia de estar en constante viaje...y se queda con Calipso...se emboba con las sirenas...o se queda sin viento en las velas.
Cuatro cosas tiene el hombre que no sirven en la mar: ancla, governalle y remos...y miedo de naufragar. (Proverbios y Cantares, de Machado)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Conozco la sensación, es una mierda.
Pero, ¿sabes?, se ve que igual que con Ulises (¿al final no acaba salvándose siempre?) aparecerá un poco de viento (o una tormenta) cuando menos te lo esperas y te empujará en tu barquito a salir de las rocas donde está estancada. Al fin y al cabo que estés en el barco es lo más importante y las demás situaciones, rocas, sirenas y falta de viento, son sólo circunstanciales y pasajeras, superables.

Un abrazo enorme!

Abril dijo...

Consula saber que no navegas sola?

un beso