martes, 31 de enero de 2012

Homeless















Lisbeth Salander se pasea en ropa interior por la pantalla del Verdi y yo sólo puedo pensar que ese sujetador te quedaría terriblemente sexy. Durante unos segundos, no leo los subtítulos, no veo a Rooney Mara, sólo visualizo tus pechos pequeñitos y sexis envueltos en encaje. La imagen me acompaña toda la noche, mientras tomamos gintonics aromáticos y modernos en un bar de modernos en Gràcia, pero me autoprohíbo enrollarme contigo en tu portal (que ya sabemos lo que pasa). En ese momento, todos los pisos de Gràcia, con su ruido, sus cocinas de gas butano y sus alquileres snobs me parecen bien. De hecho, ¿por qué no vivo ahí, ya? Lo malo es que todo funciona mientras pienso en tetas y bebo gintonics. En frío las cuentas no salen y mis planes tienen agujeros gruyere.

miércoles, 4 de enero de 2012

Propósitos para el 2012: hacer más ejercicio

- ¿Manual de Tigresa Blanca? ¿ Qué es eso que estás leyendo, porno asiático?
- Mmm...me interesan los ejercicios de suelo pélvico que proponen.
- ¿Como los ejercicios post-parto? ¿Tienes pérdidas de orina?
- Tonificar el suelo pélvico sirve para muchas cosas, pequeño saltamontes.
- Ah.
-Cosas divertidas.
-¡Ah!¡Coño!
-Eso mismo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Feliz diciembre, Midori





¿Qué sienten los robots cuando los reinician? Midori se reinició hace dos años después de unos días de pantallazo azul: el hardware y el software estaban intactos, el mundo le era familiar, seguía con sus mismas habilidades y limitaciones. Pero todo estaba en blanco: ningún archivo fue hallado. El frío de diciembre era muy frío, se sorprendía hasta de respirar y sentirlo helado, llenándole los pulmones. Las luces de Navidad en la calle no le decían nada, pero eran tan asombrosamente hermosas. Lo había perdido todo, pero estaba viva.

Han pasado dos años desde que se escapó de la Organización y nada está siendo fácil. Lo que tiene, lo ha luchado a pulso. Pero Midori ama esa sensación de vacío que le trae el frío de diciembre. Sobretodo en estas fechas, disfruta activamente de su ausencia, el vacío que su presencia dejó en su vida. Nadie que le grite, le humille, le envenene, le controle cada segundo de su vida.

Se sienta sola en un restaurante y se toma un te, nadie podría encontrarla en las próximas horas. Las luces de Navidad se reflejan en el cristal. Azul, rojo, verde, azul. Está sola, la camarera prepara las mesas para la cena. Aún se siente perdida y vacía. Quizá no ha recuperado ni el 20% de su vida en estos dos años. Pero ahora es suya. Quizá lo perdió todo, pero ahora lo tiene todo por ganar.

Ley de la hospitalidad

- Hoy he comprado un kit para un experimento y no sé si debería haberlo hecho.
- Ajá.
- Es que no está pensado para el tipo de experimento que quiero, y está disuelto en tolueno. Pero puedo dejarlo en la campana, y que se evapore. El tolueno es muy volátil, ¿no?
- Sí, y cancerígeno.
- Bueno, pero estoy trabajando en cantidades nanomolares.
- Ah, pues entonces.

Mi madre y mi hermano tienen la típica conversación incomprensible a la hora de cenar. Mi hermano se enrolla sobre las propiedades del tolueno y mi madre sigue dándole vueltas al experimento en voz alta. Sí, son extremadamente frikis, pero siempre son así, y que hoy no cambie nada es un logro. Quiere decir que están relajados, y todo va bien.

Las leyes de la hospitalidad no pueden romperse. Mi madre ha invitado a Marla a cenar, e incluso diría que lo ha hecho sin demasiado problema. La pobre invitada aguanta el chaparrón científico con una sonrisa y mastica un bistec gigante como si en realidad le gustara la carne. Es un triunfo raro, pero un soberano triunfo, y ella lo sabe. Cúanto la quiero.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Vamos de paseo

He logrado convencer al examinador de que puedo conducir un coche sin representar un peligro para la sociedad. Ahora me queda la parte difícil, que es convencer a mi padre que puedo conducir SU coche sin representar un peligro para el mismo.

Compungida

- ¿Cómo es posible que haya empezado la reunión sin el informe? ¿Qué ha pasado?
- Lo siento mucho, señor, ha sido todo culpa mía, me he confundido. El informe estaba bien, he sido yo...
- Señorita Hisaishi.
-¿Sí, señor?
- Es la última vez que acude a mi despacho con ese discurso de "es todo culpa mía". No me gusta ese tono compungido. ¿Lo ha entendido?
- Eeeh...de...acuerdo, señor.

Midori Hisaishi ve la cara de su jefe, que no sonríe ni un ápice, y entiende que la toma por idiota. Una cosa es dar la cara y la otra, suplicar perdón de rodillas por cualquier tontería. No es que Midori sea precisamente humilde ni masoquista, es que aún no se acostumbra al mundo real, ni a la ausencia de broncas y humillaciones públicas. No puede evitar sentirse compungida toda la tarde, pero al menos, a ese sentimiento se le añade cierto cabreo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Siga de frente si no le indico lo contrario

Si haces una encuesta rápida entre tus amigos con carné de conducir, la mayoría de ellos han sido:
- timados económicamente
- timados lectivamente (la mayoría de ellos aprobaron sin saber lo básico)
- maltratados, humillados, insultados y acosados por profesores que cumplían, al menos, tres de las siguientes características:
- fumaban dentro del coche
- corregían a sus alumnos a gritos con todo tipo de comentarios despreciativos
- Hacían comentarios racistas, machistas, homófobos...
- Mantenían largas conversaciones privadas al teléfono durante las prácticas
- Eran impuntuales, poco organizados o directamente trapicheadores
- Usaban las prácticas para hacer recados
- Enseñaban a los alumnos a saltarse las normas de circulación

Lo cual me lleva a resignarme a estar dentro de la normalidad, y a preguntarme cómo puede ser aceptemos que como normal que tipos a los que estás pagando 46 euros la hora te griten para enseñarte mal. Lo mínimo, es ser amable mientras te atracan, ¿no?