Ayer comí crudo: tártaro de salmón, con cebolleta y manzana, todo aderezado con vinagreta de limón y mostaza. A la mierda la tontería del anisakis. El salmón crudo está más bueno que cocinado, y se prepara a toda pastilla: cortar y servir. Además, los gusanos en cuestión son enormes. Como para no verlos...
Es peor comerse cruda la verdad. Como aceptar que vamos a tardar un tiempo en volver a hablar con normalidad. Que durante un tiempo, nos miraremos, nos llamaremos y nos relacionaremos así, a trompicones. La cruda verdad de que casi cuatro años de relación deja surcos en el camino de los que cuesta mucho salirse.